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En el sector financiero a veces nos hemos encontrado con clientes que se obsesionan con tramitar créditos sin aval cuando una hipoteca seria la opción ideal para ellos.

Incluso diría más, algunas de las personas que insisten en esto lo peor es que podrían tener avales inmobiliarios con los que poder garantizar la firma del crédito.

Es así debido a la mentalidad que tienen algunas personas que piensan que al no firmar con aval tienen menos riesgo de embargo o algo por el estilo en caso de impago.

Y una de las características de los préstamos personales es que quien los firma acaba por avalar con todos sus bienes presentes y futuros.

Una persona que firma un crédito personal y no lo paga puede responder igualmente en caso de impago con todo lo que tiene.

Da igual si es una nomina, pensión, o un bien inmueble.

La realidad es que en caso de impago los créditos personales son mucho más complicados de lo que parecen.

En caso de impago de hecho son los que más problemas y embargos generan para empezar porque al ser los tipos de interés de demora mucho más altos que los hipotecarios al final se suelen duplicar la deuda muchas veces.

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La situación es tal que aquí el deudor no es consciente de todo esto y al final acaba por firmar un crédito que no se adapta de ninguna de las maneras a lo que quería.

Firmar un préstamo sin aval solo porque no hay que avalar cuando la hipoteca tiene mejores condiciones siendo además el crédito ideal según tu situación financiera no tiene ningún sentido.

¿Qué argumentos utilizan para defender que es mejor un préstamo sin aval?

La mayoría de las veces no lo tienen, pues de hecho cuando vemos que es mejor firmar sin aval (por ejemplo cuando es viable y se trata de importes pequeños) somos los primeros que aconsejamos esto.

Solo recomendamos firmar con aval en situaciones que sabemos el préstamo sin aval sale denegado o bien cuando le es mejor al cliente firmar con aval.

Por ejemplo, si el préstamo personal solo puede firmarse con un plazo máximo de 2 años mientras que una hipoteca se puede hacer por 10 años necesitando además el cliente reducir al máximo la cuota del crédito, ¿No sería mejor firmar el préstamo hipotecario?

La respuesta es muy clara, claro que sería una mejor opción.

Y todo eso sin mencionar lo que es la diferencia en los tipos de interés y gastos aplicados en la firmar del crédito que también suelen ser importantes.

Puede que otras financieras solo aconsejen la firma de hipotecas al ser ese su único préstamo (muchas empresas de capital privado por ejemplo) pero ese no es nuestro caso.

Con nosotros los clientes pueden también obtener financiación sin tener que avalar mediante un crédito sin aval.

No tenemos necesidad de recomendar un préstamo diferente al que mejor se adapta a la situación del cliente pues para eso hay una amplia variedad financiera.

Si solo tramitáramos préstamos hipotecarios se podría entender en parte, no en el resto de casos.

Adios a tu hipoteca